Tarímbaro, la crema y nata del cultivo de hortalizas

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Cuauhtémoc Castañeda – Morelia, Michoacán

Aún no amanece, pero José Trinidad ha empezado las faenas diarias de la crianza de sus animales. A las 05:00 horas ya está acercándoles el alimento, mientras los becerros están ávidos de beber la leche del desayuno.

“Así inician todos mis días”, cuenta el hombre montado en un caballo blanco, mientras pasa la mirada por los campos de cultivo.

Durante 15 años José Trinidad tuvo vacas lecheras. Le iba bien hasta que los intermediarios empezaron a castigar cada vez más el precio de la leche y lo que pagan no alcanza ni para el alimento de los animales.

“¿Usted cree que con los 5 pesos que nos quieren pagar por litro podemos sobrevivir?”.

Su pregunta no tiene respuesta. Hoy sólo conserva un modesto hato de becerros y deja que el tiempo diga si su esfuerzo va por buen camino.

Como la historia de José Trinidad hay otras tantas entre los productores de Tarímbaro que se entretejen entre el sudor, el esfuerzo y la esperanza, porque uno de los desafíos de cada mañana es encontrar mercado en tiempos de pandemia.

Desde todos los flancos se ven las parcelas rebosantes de verduras, listas para llevar a la mesa. A pie de surco, los labriegos venden de todo, lo que escasea es la demanda. Con agua de pozo, limpiecita, cultivan un sinfín de verduras, jitomates, coliflor, chiles, perejil, cilantro, acelgas, lechugas, brócoli, rábanos, repollos, chícharos y cebollas, y para el Día de Muertos ya se ven las plantaciones de flores de cempasúchil, nube y garra de león, que cortarán a finales de octubre.

La pandemia no mata esperanzas

Daniel Galileo, uno de tantos agricultores de la zona, apuesta a todo lo que la tierra haga germinar en su parcela. Siembra maíz, cilantro y otros vegetales, también flor de cempasúchil y nube.

“La situación cada vez se pone más complicada, y ahora con la pandemia, peor”, lamenta el hombre, porque la crisis sanitaria podría arruinar las buenas ventas del Día de Muertos.

Ha hecho otro intento para sacarle jugo a su parcela y ahora puso ganado de engorda, porque entendió que si quiere prosperar tiene que diversificar y darle valor agregado a la carne.

“Con muchos sacrificios abrí una carnicería, traté de ir un poco más adelante, y ya tengo también una taquería. Si no le hacemos así, no sobrevivimos”, cuenta el productor.

El logro de Daniel Galileo es importante en medio de la precaria economía de la zona. Sin darse cuenta genera una cadena de producción, desde actividades primarias hasta las terciarias, como es la transformación de sus productos para llevarlos al consumidor final, que son sus clientes en la taquería.

En busca de clientes potenciales

“Los campesinos de aquí son muy buenos productores, pero no saben vender sus productos”, dice Rodolfo Yáñez.

Él conoce como pocos el tesón de los labriegos y la riqueza de esta tierra. En su cargo como regidor recorre con frecuencia los caminos y comunidades del municipio.

Está convencido de que logros como los de Daniel Galileo inspiran a otros productores a replicarlos con el mismo éxito. Ya planea la operación de talleres y otras estrategias para que los campesinos den valor agregado a sus productos.

“Estamos trabajando con ellos para acercarles clientes potenciales, abrir nuevos mercados y darles certezas en la comercialización”.

#CompraLocal

La invitación de José, Daniel y Rodolfo, y cientos de agricultores, a morelianos y habitantes de colonias y comunidades vecinas es a comprar verduras en las parcelas, porque Tarímbaro produce las mejores hortalizas, gracias a la riqueza de su suelo y la limpieza de sus aguas.

Es fácil acceder a las zonas de cultivo. Se llega a la cabecera municipal y se toma el camino a la comunidad El Colegio y se sigue hacia el ejido “El Sobrado”, que está a 2 kilómetros del centro de Tarímbaro. El camino es de terracería, pero en buenas condiciones; ahí transita el transporte que conecta con los fraccionamientos Metrópolis, Misión del Valle y otras colonias de la zona.

Es un recorrido de contacto con la naturaleza, que te lleva hasta los surcos a comprar vegetales recién cosechados, apoyando a los productores y evitando concentraciones en mercados, tianguis y tiendas de autoservicio, lo que en estos tiempo de covid te puede convenir bastante.

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