Y tú, ¿conoces ‘Los 4 acuerdos’? El mundo sería mejor con ellos

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Zaira Mora – Morelia, Michoacán

Los 4 acuerdos es un libro de autoayuda escrito por Miguel Ruiz en el año de 1997, en sus páginas se lee acerca de la fuente de todas las creencias que nos ponen límites y no nos dejan avanzar, ni tener una vida plena.

Si disfrutas de la lectura, esta es una excelente opción para cambiar la perspectiva de cómo vemos las cosas y cómo podemos mejorar nuestro entorno comenzando por nosotros mismos, de una forma bastante digerible, incluso es recomendado para niños y adolescentes que están forjando su carácter, mientras lo lees, te dejo un breve resumen que en mi punto de vista es lo que nos busca transmitir.

Todas las personas nacemos con la capacidad de aprender a soñar y crear, sin embargo, existe una dualidad en cuanto a lo que nos enseñan en películas o las personas que nos preceden y aquella que es impuesta por la sociedad en la que vivimos hoy en día, ya que tiene tantos matices y reglas desde nuestra infancia en casa con nuestros padres, cuando crecemos en la escuela e incluso en la religión que cada quien profese.

Por ejemplo, no se nos dio la oportunidad de escoger nuestro sexo, nacionalidad, nuestro nombre, en qué creer y qué no, nuestra religión, todo esto ya estaba estipulado, algunas cosas por un ser supremo, nuestros padres o la sociedad y necesitamos mucha fuerza para decir; “en esto yo no creo”, “no estoy de acuerdo”, “las cosas no son o no deben ser así”, porque cuando no hacemos lo que es correcto para los demás, aunque sepamos que es un concepto erróneo, sentimos culpa y vergüenza por no acatar las reglas, sin querer aceptamos este acuerdo porque pertenecemos a tal o cual familia, por las costumbres o tradiciones de nuestro país, la cultura de nuestra sociedad, etc.

Y es ahí cuando nos enfrentamos a nuestro mayor miedo, salir de la zona de confort y expresar lo que realmente somos o lo que realmente queremos, simplemente arriesgarnos a vivir, porque hemos estado acostumbrados a vivir aceptando los puntos de vista de los demás por miedo a ser rechazados y juzgados, satisfaciendo las exigencias de otras personas.

Hemos establecido cientos de acuerdos tácitos, con nuestros padres, pareja, hijos, amigos e incluso Dios o el ser supremo en el que creas, llámese universo, destino, energía, etc. Pero los acuerdos más importantes de todos son los que hemos hecho con nosotros mismos, aquellos que nos definen como personas, ¿quiénes somos, a dónde vamos y qué queremos?, y si nos damos cuenta en algún punto de nuestra vida que estos acuerdos no nos están llevando a lo que queremos lograr a corto, mediano y largo plazo, entonces es momento de cambiarlos y cuando estemos decididos a hacerlo es importante tener en cuenta estos 4 acuerdos como ley de vida.

1.- Sé impecable con tus palabras

Puede parecer muy sencillo y decimos “ok, muy fácil, solo debo ser cuidadosa/o con lo que digo a los demás para no herir sentimientos”, pero en realidad no se trata solo de hablarle bien o bonito a los demás, sino darnos cuenta de cómo nos hablamos constantemente a nosotros mismos, y tristemente, la mayor parte del tiempo nos decimos cosas como: “estoy gordo; qué feo me veo hoy; me hago vieja; no sirvo para nada; soy estúpido, nunca entiendo nada; no merezco ser feliz”, es más, muchas veces ni siquiera aceptamos un piropo de los demás, si nos dicen “qué guapa te ves hoy”, casi de forma inconsciente contestamos, “no, ¿cuál?, ya me veo bien vieja”, o “mira qué ojeras tan horribles tengo”, etc.

Si aplicas de forma correcta este primer acuerdo, verás cuántos cambios ocurren en tu vida. En primer lugar, empieza a cambiar tu manera de tratarte y la manera de tratar a otras personas, especialmente aquellas a las que más quieres, las palabras son el arma más poderosa y pueden construir o destruir, que tus palabras transmitan amor, apoyo y misericordia.

2.- No te tomes nada personal

Incluso cuando estés atravesando por una situación complicada que parece muy personal, por ejemplo, cuando alguien te insulta directamente, aunque no lo creas no tiene nada que ver contigo. Lo que esa persona dice, lo que hace y las opiniones que expresa, responden a los acuerdos que ha establecido en su propia vida y en su propia mente. Su punto de vista surge de toda la programación y educación que ha recibido a lo largo de su existencia.

Sea lo que sea lo que la gente diga, piense o haga, no te lo tomes personal, incluso si te dicen cosas buenas, por ejemplo, que eres inteligente, guapa, maravilloso, etc., porque si empiezas por el primer acuerdo, tú te lo dirás constantemente y si ya lo sabes, no es necesario que nadie venga y te lo diga, recuerda, no podemos depender de los elogios de los demás.

Si alguien no te trata con amor o con respeto, no te lo tomes personal, mejor aléjate, quizá al principio duela y dolerá mucho, pero con el tiempo todas las heridas sanan y es entonces cuando elegirás lo que en verdad quieres y mereces. Si un amigo se va, no te lo tomes personal, puede que sea un regalo que quizá en ese momento te es difícil asimilar y aceptar.

Cuando aprendas a no tomarte nada personal y esto sea un hábito firme y sólido, te evitarás muchos disgustos en la vida. La rabia, los celos y envidia desaparecerán, y si no te tomas nada personalmente, incluso tu tristeza desaparecerá.

3.- No hagas suposiciones

Por lo general, los seres humanos tendemos a hacer suposiciones. El problema es que, al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto, incluso juramos que es real, “no me marcó porque seguro está con alguien más; ya no me quiere; no le importo”, así que culpamos al otro de nuestras propias creencias y suposiciones, y reaccionamos de mala manera haciendo un drama por cosas que creamos solos en nuestra mente, suponiendo que tenemos la razón y llegamos hasta el punto de destruir nuestras relaciones para defender nuestra posición que muchas veces es errónea.

La manera de evitar las suposiciones es preguntar, asegurándonos de hacerlo con claridad, y si no comprendes alguna, ten el valor de preguntar cuantas veces sea necesario hasta aclararlo, e incluso entonces, no supongas que lo sabes todo sobre dicha situación en particular. Una vez que escuches la respuesta, no tendrás que hacer suposiciones porque sabrás la verdad.

Sólo hay un acuerdo más, pero es el que permite que los otros tres se conviertan en hábitos profundos que nos cambiarán la vida.

4.-Haz siempre las cosas lo mejor que puedas, da el máximo

Independientemente del resultado, sigue haciendo siempre lo máximo que puedas, ni más ni menos. Cuando hacemos menos de lo que podemos hacer, terminamos frustrados, haciendo juicios llenos de culpas y reproches.

Si nos gusta lo que hacemos y si siempre hacemos lo máximo que podemos, entonces disfrutamos realmente de nuestra vida. Nos divertimos, no nos aburrimos y no nos sentimos frustrados.

Naciste con el derecho de ser feliz, de dar y recibir amor; aplica los cuatro acuerdos en tu vida y llénala de energía positiva.

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