El desacato

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Zona Cero

Por: Eva E. Arreola

“No sabemos cuánto va a durar esto”, fueron las palabras del alcalde morenista de Morelia, Raúl Morón Orozco, al justificar el desacato y no limitar el horario de bares, centros nocturnos y tianguis para frenar la propagación del COVID-19 en la capital michoacana.

Pues con su postura, alcalde, va a durar más. Le explico: si no se rompe la cadena de contagio –que es lo que se busca con el decreto emitido por el Gobierno del Estado –, el virus no va a parar, seguirá su dispersión dejando dolor y muerte a su paso, pero como no son sus muertos, para usted es bien fácil decir con esa ligereza que Morelia no seguirá un ordenamiento gubernamental superior al suyo. Ubíquese.

Metido en una oficina, tomando decisiones políticas y no de gobierno, no le va a pasar nada; ni se inmuta ni se despeina, pero los cientos de profesionales de la salud llevan 4 meses luchando contra una enfermedad que no tiene cura, ni vacuna. Otra vez, alcalde, no tiene cura, ni vacuna.

Con su decisión está sentenciando a muerte a más personas, a más sufrimiento a decenas de familias, a más estrés a los doctores y enfermeras, a más riesgo de contagiarse y morir por su necedad. Sobre su conciencia, entonces, las cruces que queden en el camino.

Su omisión no tiene nada que ver con velar y proteger la economía de la población; es claro que usted busca construir una popularidad que sume, no que reste, como la popularidad que le dio ser líder de la CNTE, pero no a costa de la vida de la gente. Con la salud y la vida no, alcalde.

Sin distingo de colores ni partidos, la emergencia exige de todos para sumar a una estrategia que sea horizontal, pareja, en los 113 municipios. Aquí no caben poses políticas que se sobrepongan al bienestar de la población.

Afortunadamente, hay gobernantes que sí han entendido el papel que les toca jugar y han tomado decisiones firmes e impopulares. Y no, no me refiero a Andrés Manuel, quien ni siquiera el cubrebocas se ha querido poner.

En el ámbito internacional, Ángela Merker, en Alemania, o Vladimir Putin, en Rusia, han dado muestra de lo que es un Jefe de Estado ante el desafío que impone una pandemia que ha matado a cientos de miles en el mundo y enfermado a millones.

En el ámbito local, gobernadores como Silvano Aureoles o Mauricio Vila hoy están evaluados en encuestas como dos políticos que supieron entender las circunstancias y estar a la altura de la emergencia, cosa contraria a López Obrador, quien va en picada en los niveles de aprobación por su errática conducción de la estrategia ante el COVID-19.

Y de ahí para abajo, hay muchos otros políticos a quienes la epidemia desnudó su torpeza y ambición, llámese Miguel Ángel Barbosa o Adán Augusto, en el nivel de gobiernos estatales, y en un ámbito todavía más doméstico, Raúl Morón.

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