Michoacán, a 4 meses de la pandemia de COVID-19, cada día más amenazante

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Juan Antonio Magallán – Morelia, Michoacán

Parece lejano aquel 21 de marzo en que Michoacán dio cuenta de los primeros cuatro casos de COVID-19. La tensión creció y la especulación también. Se hablaba de contagios en el Puerto de Lázaro Cárdenas, por ser la puerta de entrada al Oriente, concretamente a China, epicentro de la pandemia.

En conferencia de prensa urgente, apareció el gobernador Silvano Aureoles e informó: cuatro casos confirmados; tres en Morelia y uno en Lázaro Cárdenas, todos importados tras viajes a países europeos de las personas que trajeron el virus. Apenas se habían hecho 37 pruebas en Morelia, Uruapan, La Piedad, Zamora, Jacona, Zacapu y Lázaro Cárdenas. Lo peor estaba por venir.

Las recomendaciones surgieron como receta obligada para todos y se volvieron sistemáticas conforme pasaban los días: lavarse las manos, mantener distancia de más de 1.50 metros entre personas y no tocarse los ojos, nariz y boca.

Había tanto informados como incrédulos sobre la existencia de un virus que atacaba silenciosamente y mataba a la personas, sin importar edad, sexo o condición social. Algunos sectores de la sociedad michoacana no creyeron; otros se aislaron. En Michoacán con el 70 por ciento del comercio en la informalidad resultaba complicado confinar a la gente en sus hogares, por lo que el estado nunca paró totalmente; los tianguis, los eventos, el bullicio seguía en las calles.

Pasaron los días. “Ni los alcaldes toman las cosas en serio”, lamentaba el gobernador Silvano Aureoles Conejo. Aún había jaripeos, fiestas; los exhortos se volvían sistemáticos: no eventos masivos, no aglomeraciones. Para el 23 de marzo, durante la última conferencia de prensa presencial del gobernador, Michoacán sumaba ocho casos.

Apoyos para mitigar daños a la economía

El Gobierno del Estado respondió inmediatamente. Para amortiguar el golpe económico, anunció las primeras medidas de carácter fiscal, con las que se buscaba beneficiar a quienes dan empleos: subsidios del Impuesto Sobre la Nómina, del Impuesto Sobre Hospedaje, condonación de multas y recargos de gravámenes estatales y pago de adeudos a proveedores. Se le denominó Plan Emergente para Proteger la Economía en Michoacán; se trataba de evitar despidos masivos en las empresas. A la fecha se estima que hay más de 17 mil personas sin empleo en el estado, pero se logró ser la entidad con menos despidos en el país.

A la par se anunció la colocación de 10 mil créditos con un fondo de mil millones de pesos, con préstamos de 6 mil, 50 mil y 250 mil pesos para tiendas de abarrotes, negocios de comida, fruterías, tortillerías, talleres mecánicos, papelerías y tiendas de ropa, entre otras. Se habilitó la plataforma, todos los trámites serían en línea.

Concluyó marzo y la burocracia estatal paró en gran medida. Se suspendieron actividades no esenciales, en concordancia con la Declaratoria de Emergencia Nacional Sanitaria de la Federación.

Abril de confinamiento obligatorio

En abril, a nivel nacional ya se había detectado mil 215 casos y en Michoacán 23. Salieron los mariachis a tocar pidiendo auxilio, se cayeron sus ingresos en un 100%, cerraron más del 60% de comercios en el Centro Histórico. Las clases siguieron desde casa y se preveía reanudarlas en mayo.

Llega el confinamiento obligatorio del 20 de abril. Sólo podían transitar aquellos que trabajaran en actividades esenciales y quienes justificaran el salir de casa con comprar alimentos, productos farmacéuticos y de primera necesidad, o con la asistencia a hospitales, servicios y establecimientos sanitarios. Sólo se podía salir a buscar víveres con la cadena de acciones que eso representa. Aislamiento por decreto; muchos lo cuestionaron, hasta amparos hubo.

Para enfrentar el confinamiento, el Gobierno del Estado puso en marcha “Michoacán Alimenta”, el ambicioso programa de entrega de despensas para sectores vulnerables. Los policías estatales las distribuyeron, entregando por colonias. Para la tercera semana de abril sumaban 124 contagiados y 17 muertos. Siguieron en la calle 900 mil personas y al corte de julio son ya 9 mil 882 casos y 746 defunciones.

Mayo de marchas; se desborda la movilidad social

La pandemia llegó a mayo. Hubo marchas: sindicatos educativos, músicos, gremios que perdían el dinero para su sustento diario, solicitaban apoyos al gobierno estatal; también salieron a manifestarse los aficionados de Monarcas Morelia, pues su equipo dejó de existir. Día de las Madres, Día del Maestro, todos encerrados. Las recomendaciones seguían: no saludar de mano ni de beso, no abrazar, no extender un pedazo hacia el otro. Ya había 598 enfermos y 70 fallecidos. La gente seguía en las calles, la comida no llegaba por arte de magia a la puerta, salían a comprar y a trabajar.

El aislamiento también generó efectos medioambientales; por lo menos en el caso de Morelia se estaba generando 730 toneladas de basura al día, que representa un 5% más que el promedio diario. Los incendios de la temporada arrasaban con zonas boscosas. Para mediados de mayo, en Michoacán se habían consumido 8 mil 157 hectáreas de bosques durante la temporada de estiaje y se contabiliza 348 incendios.

Analistas económicos resaltaban que la pobreza repuntaría en Michoacán, y el recuento de los daños hasta ese momento fue: 3 mil 869 plazas de empleo perdidas; sólo en el cuatrimestre enero-abril de 2020 se redujo en 93% la creación de puestos laborales y se auguró una caída del empleo formal del 250% durante el resto de 2020. Para colmo de males, la Federación desapareció de plumazo el Servicio Nacional del Empleo (SNE).

Arranca cónclave de gobernadores

También en mayo se realizó la primera reunión interestatal COVID-19, en la que los gobernadores de Michoacán, Tamaulipas, Nuevo León, Durango, Coahuila, Jalisco y Colima acordaron generar una ruta en común para presionar al Gobierno de México a que volteara a ver a los estados; poco a poco se ganaron la atención del presidente de la República, que empezó a visitarlos en sus estados, desde donde lanzaba su conferencia de prensa mañanera.

A partir de entonces, los mandatarios estatales trazaron una ruta para lograr la reforma del Pacto Fiscal y conseguir una distribución equitativa de los recursos federales, que hasta el momento lleva rumbo para lograr una gran Convención Hacendaria. Actualmente la Federación centraliza el 80% de los impuestos recabados, reparte 15% a entidades y 5% a municipios.

Para fines de mayo, el Gobierno de Michoacán lanzó nuevas acciones para enfrentar la pandemia. Inauguró el Centro de Inteligencia en Salud (CIS), que realiza un monitoreo integral de los datos estadísticos, geográficos y operativos del Sector Salud en el estado. De la contingencia por COVID-19 tiene datos en tiempo real, del surtimiento de las farmacias de los 430 centros de salud, de la condición de salud de cada padecimiento y del comportamiento de unidades móviles instaladas para pruebas de SARS-CoV-2.

Junio, julio y la Nueva Convivencia

Tras vivir un aislamiento obligatorio, los michoacanos pasaron a otra etapa. Se anunció la primera fase de la Nueva Convivencia, estrategia estatal que fomentó la reapertura económica. Los negocios estaban muriendo de inanición, reabrieron con un 25% de su capacidad con el seguimiento de protocolos de higiene. Seguían prohibidas marchas, manifestaciones y concentraciones masivas de personas.

La Nueva Convivencia colocó banderas de riesgo de contagio en cada municipio, según el comportamiento de los índices de contagios: roja, alerta máxima; amarrilla, riesgo alto; verde, riesgo intermedio, y blanco, riesgo controlado. A la fecha mantienen bandera amarilla Apatzingán, Huetamo, La Huacana, Lázaro Cárdenas, Morelia, Múgica, Parácuaro, Pátzcuaro, Puruándiro, Sahuayo, Uruapan, Zacapu, Zamora y Zitácuaro.

Transcurrida una semana de la Nueva Convivencia, la movilidad en Michoacán se incrementó 70%, hubo 617 nuevos casos confirmados de contagio de COVID-19.

En total sumaban 2 mil 611 casos y 230 muertes. Para ese momento, la encuesta México Elige evaluaba a Silvano Aureoles como el mandatario estatal que mejor tratamiento y gestión le había dado a la pandemia, al obtener un 85.7% de la aprobación ciudadana. A nivel político-electoral, comienzan a fraguarse alianzas internas; Aureoles Conejo, único gobernador del PRD, abre escenarios de alianzas partidistas en las elecciones de 2021 y llama al PAN y PRI a generar acuerdos.

26 de junio y la visita de AMLO

Poco después de la primera reunión interestatal COVID-19, el presidente de México estuvo en Morelia, el gobernador Silvano Aureoles lo acompañó en su gira y en la conferencia de prensa mañanera. Ahí dio a conocer a la opinión pública que en julio se recortaría 815 millones de pesos de participaciones federales a Michoacán, mientras que en junio las redujo 31%. De ahí, ambos partieron a Villas del Pedregal a inaugurar un cuartel de la Guardia Nacional.

El último día de junio, autoridades estatales dieron a conocer los avances en el nuevo Hospital Civil, que tendrá 250 camas censables y 157 no censables; cuenta con 38 mil metros cuadrados de infraestructura; tuvo una inversión de mil 678 millones de pesos; atenderá a 2.9 millones de personas, y se estima que 60 camas serán destinadas a pacientes contagiadas del SARS-CoV-2.

Dan a conocer recortes a participaciones federales

Ante la caída en los niveles de tributación, la Federación recortó dinero que debía llegar a las haciendas estatales. Durante el primer semestre de 2020, a Michoacán se le redujo 11% las participaciones federales previstas en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF), lo que equivale a mil 234 millones de pesos, provocando que a los municipios se les dejara de enviar 246 millones.

Las cifras causaron revuelo entre legisladores morenistas, que aseguraron que el dinero llegaba íntegro; en la Secretaría de Finanzas decían que los políticos guindas sólo querían sacar raja política de la situación. Para evitar suspicacias, el secretario de Gobierno, Carlos Herrera, informó que se había solicitado a la Federación entregara las participaciones directamente a los municipios y que los propios alcaldes dieran cuenta de los recortes que ha hecho la Secretaría de Hacienda. En términos de salud, junio cerró con 6 mil contagios y 454 fallecimientos

Mediados de julio, 107 municipios con contagios

El 15 de julio de 2020, Michoacán reportaba contagios de SARS-CoV-2 en 107 municipios; 83 municipios ya habían tenido decesos, y había 7 mil 285 personas contagiadas y 558 defunciones a causa del COVID-19. A nivel nacional los contagios sobrepasaban los 300 mil y más de 35 mil muertos. Avanzaron los días y el gobernador Aureoles Conejo hizo corte de caja en el programa “Michoacán Alimenta”: 350 mil despensas entregadas, 50 mil para hogares con jefatura de mujeres.

La amenaza del SARS-CoV-2 al cierre de julio

El Consejo de Seguridad en Salud dio a conocer la semana anterior que Morelia es el municipio “a cuidar”; al corte de 26 de julio la capital michoacana reportaba mil 308 casos confirmados, con un índice de positividad que pasó del 16.8%, reportado el 1 de junio, a un 26.5 por ciento, el 26 de julio, pasando de 74 a 279 casos activos. Ahí sería el foco de atención.

Se suma el dengue. Por si el COVID-19 fuera poco para poner a prueba la corresponsabilidad ciudadana, se reportó que Michoacán ocupa el cuarto lugar nacional por contagios de dengue, con 695 casos con brotes en Zamora, Los Reyes, Tangamandapio, Sahuayo y Lázaro Cárdenas. En tanto, autoridades de salud informaron que ya son mil 134 trabajadores estatales contagiados de COVID-19, empleados del IMSS, ISSSTE, Marina, Sedena y SSM.

Ante la emergencia sanitaria, con cifras crecientes, este fin de semana el gobernador Silvano Aureoles anunció nuevas medidas para detener la cadena de contagio del coronavirus: cierre de bares a las 23:00 horas, de jueves y sábado, y los domingos no tendrán permitido operar. Queda prohibida la vendimia de tianguis los fines de semana y será obligatorio el uso de cubrebocas en oficinas, establecimientos y vía pública.

Al corte del 31 de julio, Michoacán suma 9 mil 882 contagios y 746 defunciones acumulados, cifras abrumadoramente lejanas a las de aquel lejano 21 de marzo, cuando el coronavirus llegó a Michoacán, que ahora se acerca a los 10 mil contagios.

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