Los engaños del Insabi

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Punto de Encuentro

Por Marisela López Díaz

Se podrá decir cualquier cosa de Michoacán, lo cierto es que su gobernador, como dice la frase “no da paso sin huarache” y con obvia razón: a propósito del Insabi, ¿cómo cederle todos los servicios a ese instituto, cuando se sabe que las reglas de operación estarán listas hasta mediados de este año?

Si algo sabe Silvano Aureoles Conejo —y todos nosotros, sin duda—, es que con la salud no se juega; así que mientras el nuevo sistema de salud arranca a pequeños pasos en el país, en Michoacán llevamos una muy clara ventaja y ésta no se debe perder bajo ninguna circunstancia.

Volvamos un poco en el tiempo: el Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi), arrancó operaciones el 1 de enero del presente año. Entre un sinfín de dudas, se puso en operación el nuevo sistema de salud en México, y antes de que terminara el mes, los estados de la república debían decidir a qué esquema de operación–servicios, se adherían.

Vale la pena mencionar en qué consiste la adhesión, y lo que se sabe es que, la ley que crea al instituto contempla dos alternativas: la primera es el servicio centralizado, que implica que toda la operación e infraestructura física y recursos, son administrados por la federación; la segunda, es el servicio no centralizado e implica que el estado continúa administrando y operando los servicios.

Bajo esa lógica se pensaría que todos los estados se adherirían a alguno de los dos esquemas, pero pues no, porque no todos los estados son iguales, ni en distribución de población, ni territorio, no todos tienen el mismo avance y no todos invierten sus recursos en los mismos rubros, y por tanto cada quien busca la manera de garantizar el derecho a la salud de sus ciudadanos a sus maneras.

Por ejemplo, lo servicios de salud en nuestro estado, están catalogados por la federación como uno de los tres mejores en el país, cuenta con una gran infraestructura, servicios de calidad y abastecimiento en medicinas. Es un gran acierto que el gobierno haya invertido durante estos últimos cuatro años en mejorar el sistema de Salud, sin duda que hoy se agradece, porque eso nos coloca un paso delante del resto.

Michoacán optó por adherirse al Insabi bajo el esquema de servicios no centralizados, es decir, que la rectoría de la salud seguirá bajo el mando del gobierno estatal, y se accederán a los mismos beneficios que contempla el recién creado instituto.

Una decisión criticable, para algunos, pero certera para Michoacán porque privilegia la salud de las personas y en eso, aquí y en todos lados, no es tema de duda o discusión.

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