El macrosismo en salud llamado Insabi

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Zona Cero

Por Eva E. Arreola

De un día para otro, así como suelen llegar los sismos, de un momento a otro, así surgió el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi) por obra de un viraje repentino y el egoísmo de echar abajo un sistema de salud mexicano que había venido funcionando, un sistema que venía probándose desde hace más de dos décadas.

El gobierno se apresuró a eliminar el Seguro Popular y no publicó las reglas de operación, los ajustes a la normatividad, su plan de implementación, periodo de transición, mecanismos claros de financiamiento y sin aclararle a las entidades federativas cómo iba a a ser el proceso de absorción de los servicios, por lo que los primeros problemas surgieron en las clínicas y hospitales.

Luego, esta premura en la que insiste el Gobierno Federal por desaparecer programas, causó una gran incertidumbre en el país, y surgieron nuevas voces, los derechohabientes, el personal administrativo, médicos y enfermeras, que se sumaron a las de los pacientes e incluso a las de los niños, esos niños a los que se les dejó de proveer el medicamento.

Fue tal el golpe, la incertidumbre y la falta de claridad para comunicar la transición de uno de los servicios más importante en el país, que causó un macrosismo en el sistema de salud mexicano, y ante el vacío de información se generó la especulación: ¡desaparecen los servicios del Seguro Popular! Y por si fuera poco, casi en paralelo, el 30 de diciembre de 2019, la Secretaría de Hacienda publicó la modificación de las cuotas de recuperación en hospitales y clínicas del sector salud.

Por supuesto, eso atizó más el malestar social, y el presidente no tuvo más remedio que salir a declarar que todos los servicios y medicamentos estarían disponibles y gratuitos.

Claro, ordenó congelar las cuotas y reembolsar la diferencia entre la cuota anterior y la nueva que ya habían pagado algunos usuarios desde el 2 de enero.

Así nació el Insabi, entre falta de claridad en lo operativo e incertidumbre por parte de los usuarios. Por eso llama la atención que legisladores de la llamada “Cuatro té” en Michoacán hayan dicho que por intereses políticos el gobierno estatal no ha signado el convenio de adhesión con el Insabi.

Me parece un exceso, y un estricto “egoísmo” puro por parte de los legisladores.

¿Acaso no leen? ¡Son legisladores! ¿Qué pasará por la cabeza de un legislador que aun desconociendo el tema, se atreve a dar una declaración en esas magnitudes, politizando, desacreditando?, ¿acaso no saben que la falla en la implementación vino desde el Gobierno Federal? ¿Cómo se firma algo que se desconoce? ¡Es como firmar una hoja en blanco!

Y por supuesto que el Ejecutivo del estado debe contar con la información suficiente para tomar una decisión: adherirse a este nuevo sistema, del que poco se conoce, o bien, operar bajo un esquema complementario.

Al tiempo.

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