Grave error desaparición de las ZEE

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Zona Cero

Por Eva E. Arreola

El puerto de Lázaro Cárdenas está situado en la cuenca del océano Pacífico, lo que -con su capacidad de movimiento de carga, logística y conectividad- lo convierte en un puerto con posición privilegiada y altas ventajas competitivas para el mercado internacional y nacional.

Para tener una idea de lo que representa esta región en el mundo, el puerto michoacano tiene conexión con otros 140 puertos de 43 países, además de ser el punto más cercano del Pacífico hacia Asia, región en la cual se concentran los 10 puertos más importantes del mundo, es decir, aquellos que tienen más tráfico de contenedores.

A la par, por su capacidad industrial, el puerto puede responder de forma competitiva en abastecer los mercados de Centroamérica y Sudamérica.

Además, es el segundo puerto con más actividad del país. Solo en el mes de septiembre, el movimiento de carga total en el puerto Lázaro Cárdenas alcanzó las 24 millones 361 mil 511 toneladas, volumen 4% superior respecto a las 23 millones 406 mil 227 toneladas operadas al mismo periodo del 2018.

La inversión en los puertos comprende grandes beneficios en términos de desarrollo, por ejemplo, para tener mayor conectividad multimodal, se necesitan obras de infraestructura portuaria, carreteras, vías ferroviarias que se integren más para responder a la creciente demanda del comercio nacional e internacional.

Eso, sin duda, reditúa en empleos, infraestructura, mejoramiento de carreteras, mayor flujo de mercancías, beneficios a la población y proyección comercial internacional.

En 2014, entraron en vigor las Zonas Económicas Especiales (ZEE) que nacieron para mejorar el desarrollo de infraestructura económica y social, y el fortalecimiento del capital humano, con facilidades regulatorias para las empresas que decidieran invertir, así como acciones encaminadas a elevar la productividad de trabajadores en las ZEE que se integrarían con las economías de la región.

Fueron creadas en razón de las ventajas naturales de las regiones para combatir el rezago histórico del sur, no solo por un tema de justicia social, sino para alcanzar mayores niveles de crecimiento, prosperidad y estabilidad social en el país.

Sin embargo, desde el inicio de la presente administración, para el Presidente Andrés Manuel López Obrador este proyecto no empataba con su visión de desarrollo para el país; en menos de un año, terminó por echar por la borda el proyecto que daría al puerto y a las distintas regiones del país un mejor desarrollo y proyección.

Proyecto cancelado

El 25 de abril del presente año, el presidente anunció la desaparición de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) y el pasado 19 de noviembre -mediante un decreto presidencial- canceló el proyecto que se venía desarrollando desde hace más de 5 años.

Las ZEE, que nacieron en México en 2014, con el propósito de impulsar un crecimiento económico sostenido y equilibrado en las regiones con mayor rezago, fueron sumergidas y desaparecidas en las profundidades de esos oceanos que las han visto emerger en otras latitudes del orbe

Una noticia desafortunada para los estados donde operaba el proyecto, para los inversionistas extranjeros, para las cámaras empresariales, para los polos que se verían beneficiados y por ende para el propio país.

¿Por qué es mala idea cancelar las Zonas Económicas Especiales?

  1. Echar abajo un proyecto de esta naturaleza afecta la imagen de México ante los inversionistas, pues elimina, para ciertas regiones, la oportunidad de diversificar su oferta de servicio, y pega al desarrollo de nueva infraestructura. ¿Qué les dirán a los grandes inversionistas que ya tenían proyectada la inversión?
  2. Limita la diversificación de ofertas por servicios de las regiones, en la zona sur-sureste, por ejemplo, con una clara vocación turística, las ZEE abrían la posibilidad de comenzar a levantar, poco a poco, tanto el turismo internacional que llegaría a nuevos mercados, como el asiático y el sector empresarial con nuevas oportunidades de inversión, y a la población local con empleos bien remunerados y, por ende, múltiples servicios que mejorarían la calidad de vida de la región.
  3. Como lo hemos mencionado al inicio, quizás uno de los temas importantes además de la inversión, es la infraestructura que las ZEE generarían en términos de nuevos caminos, carreteras, servicios básicos y parques industriales.

Sin duda, se trata de un aspecto relevante que será difícil de compensar.

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