La obra sexenal de Silvano

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El Tercer Ojo

Por Arturo Tzintzun Mora

El pasado fin de semana, el presidente Andrés Manuel López Obrador estuvo en tierras michoacanas; de lo más rescatable de la visita presidencial, sin duda alguna, está el anuncio que hizo en relación a federalizar el sistema educativo michoacano.

Para nadie es sorpresa que el sector laboral educativo en la entidad, encabezado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), tiene como razón de ser, enfrentar a todo gobierno habido y por haber en busca de la regencia de la educación; en su defecto, negociaciones leoninas a su favor, so pena de hacerle la vida imposible, no solamente al sector gubernamental sino también a cuanto ciudadano tenga la mala suerte de cruzarse en su camino.

La CNTE fue creada por el PRI con la intención de tener cautivo el voto corporativo; sin embargo pronto se aprendieron el “caminito” para explotar su propia “mina de oro”. A partir de entonces no ha habido poder humano que pueda meterlos en cintura; los excesos han llegado al grado de que las exigencias de los profesores sindicalizados son insostenibles.

Michoacán es el claro ejemplo de la voracidad magisterial; prácticamente se “embolsan” la mitad del presupuesto anual y ni cerca está el punto de que puedan ser saciados.

El gobernador Silvano Aureoles recibió una herencia indeseable. Los exgobernadores que le antecedieron solucionaban las extorsiones de la CNTE de la manera más irresponsable; aceptaban todo siempre y cuando se cumplieran los acuerdos cuando ya estuvieran en funciones, heredando a su sucesor el problema, mismo que se potenciaba sexenio con sexenio.

De lograrse el acuerdo federal estatal en comento, Aureoles Conejo podría estar frente al logro más grande de su ejercicio. Sin embargo, vale la pena colocar semejante triunfo en su justa dimensión, ya que justo es decir que hay logros de algunos gobernantes; pero casi nunca logramos estar ante un logro que beneficie a la población. En el caso de deshacerse de los maestros, es lo mejor que pudo pasarle a los michoacanos en la historia reciente.

Así, es necesario advertir de un par de puntos. Primero que aunque parece un punto de júbilo la declaración de López Obrador, no se debe olvidar que el presidente cambia de posición constantemente y en los siguientes minutos podría decir que siempre no acepta la propuesta de Aureoles Conejo.

El segundo es que, si se hace realidad el esquema, es responsabilidad de todos los ciudadanos estar celosamente vigilantes de que no llegue un gobernador y haga acuerdo y vuelva a la práctica de firmar “minutas”.

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