La pugna Morena-PRD rumbo al 2021, se pone al rojo vivo

Morelia, Michoacán – Juan Antonio Magallán

Con el 2021 cada vez más cerca, los pleitos entre perredistas y morenistas se van decantando. Se habla de que diputados perredistas de la corriente ADN abandonarán el partido y se unirán al proyecto político que ahora tiene en sus manos el ejecutivo federal y mayoría en el Congreso de la Unión.
Erick Juárez, Miriam Tinoco y Humberto González figuran entre los diputados perredsitas locales que podrían cambiarse a la fracción parlamentaria morenista.

Un conflicto entrampado con la CNTE (que puede dar muchos votos y recursos a las campañas políticas) y un pasado de riñas entre perredistas y morenistas es el preludio de las elecciones en las que se renovará la gubernatura de Michoacán, las alcaldías y el congreso local.

El pleito entre perredistas y morenistas alcanzó su mayor nivel en 2017, previo a las elecciones que dieron el triunfo a Andrés Manuel López Obrador, en ese año hubo desbandada a nivel nacional de Zoé Robledo, Rabindranath Salazar, Adán Augusto López y Fidel Demédicis, Lorena Cuéllar, Luz María Beristáin, Iris Vianey y Miguel Barbosa; mientras que en Michoacán perredistas como Raúl Morón, Fidel Calderón Torreblanca y Leonel Godoy y hasta Víctor Báez anunciaban públicamente su apoyo al tabasqueño.

Los orígenes del problema se remontan hasta el 2006, cuando Obrador no reconoció los resultados electorales de los comicios federales, acusando a Felipe Calderón de fraude, lo cual lo enemistó con la corriente Nueva Izquierda, liderada por Los Chuchos, Jesús Zambrano y Jesús Ortega.

Obrador instaló por 90 días un plantón en Reforma para protestar por los resultados electorales, Los Chuchos no lo aprobaron y comenzó una enemistad interna en el PRD. Un año después Los Chuchos tendrían la dirigencia nacional del Sol Azteca y aceptaron dialogar con Calderón.

Ya para el 2008, en las elecciones internas del PRD, Jesús Ortega acabó como presidente del partido, Alejandro Encinas (que era el gallo de Obrador) señaló contubernio entre Felipe Calderón y Los Chuchos.

De ahí en adelante, el debilitamiento fue el signo del PRD: la salida de Andrés Manuel del partido, acompañado por el PT y el extinto Convergencia (ahora Movimiento Ciudadano).

En 2010, Obrador con la intención de construir su propio proyecto político recorría el país visitando cada uno de los municipios, el PRD estaba realizando coaliciones con el PAN en Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla y Sinaloa, eso fracturó aún más la izquierda mexicana.

Pese a todo, Obrador volvió a ser candidato presidencial en 2012 se llevó 15 millones de votos, pero perdió en las elecciones con Peña Nieto, pero a nivel local, el debilitamiento de la izquierda le cobró a Michoacán una gubernatura que se la llevó el priista Fausto Vallejo Figueroa.

En la impugnación electoral de 2012, Los Chuchos no apoyaron a Obrador y negociaron el Pacto por México con el PRI y el PAN, esa fue la gota que derramó el vaso y el actual presidente, optó por abandonar al PRD y Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano decidió dejar el partido que había fundado a fines de los ochentas del Siglo XX.

Para el 2015, el PRD estaba debilitado y Morena comenzó su configuración con integración de perfiles multi partidistas, mientras tanto perredistas y panistas hacían coaliciones electorales.

Obrador recorrió el país y mientras convencía al pueblo de votar por él en 2018, iba sumando adeptos a su partido, en ese paso, la ola obradorista desbandó al PRD, que ahora por cierto, perdió el registro en 10 entidades del país.

Ante unas próximas elecciones, el PRD se jugará el todo por el todo en las elecciones de 2021, se avecina otra desbandada perredista.

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