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Folikanuya, por la Tercera Raíz

Wendy Rufino/ ACG

“Cultura, resistencia e identidad. Rescatar la Tercera Raíz” es uno de los objetivos de Folikanuya, primer grupo de música africana en la ciudad de Morelia con más de siete años de trayectoria.

Conformado por Jorge Pointellin González (38 años), director musical de la agrupación y djembefola; Héctor ‘Zito’ Lizcano Gama (37 años), a cargo del dunun, y Andrea Meda Corona (29 años), en los cantos, yabara y danza.

Ellos tres conforman la base de Folikanuya junto a los nuevos integrantes que interesados en el proyecto se han ido sumado. Como Xanai Ortiz (22 años), en cantos y persecución menor; Alejandro Santos (23 años), en la guitarra eléctrica; Diego Franco (23 años), en la sayba, y Andrés Oropeza Martínez en el balafón.

La Tercera Raíz responde a la influencia que tuvo la presencia africana en México tanto en las bellas artes como en lo social y cultural después de cuatro largos siglos de tráfico de esclavos que culminó en un mestizaje no sólo entre españoles e indios, sino también entre africanos negros.

Foli-‘ significa música, y ‘-kanuya‘, amor, explica Héctor Lazcano.

“Folikanuya para nosotros es pasión por la música, reconocimiento y búsqueda de nuestra Tercera Raíz”, explica.

Esta agrupación se suma al rescate de la Tercera Raíz por medio de la música y la complejidad de la danza. Cada presentación busca contrarrestar la lejanía con la música africana. El sonido perturba la quietud en donde se presentan, los cuerpos intentan zafarse de su coraza imitando convulsos, alegres y sensuales bailes que responden a la percusión, movidos por una conexión secreta, no reconocida: la Tercera Raíz.

La herencia africana en México está presente en mucha de nuestra música, como en los sones calentanos, el son jarocho, el jarabe, los huapangos, el fandango veracruzano e incluso el corrido. En las coplas y bailes impregnados de erotismo, burla y osadía.

Entre los instrumentos tradicionales mexicanos podemos encontrar algunos que son de origen africano, como en el caso de la marimba o marimbol, las jaranas de Campeche, el bote, las sonajas, entre otros. La influencia de la música africana en México se encuentra también en los patrones rítmicos, en la improvisación, el azote y en el rasgueo percusivo de las costas mexicanas.

“Queremos mostrarle al público que hay una afrodescendencia en nuestra cultura. África no está lejos; hay mucha parte de África viviendo y latiendo aquí en México”, señala Andrea Meda.

La formación y el aprendizaje para la agrupación es vital para seguir incrustando nuevas técnicas y conceptos a su agrupación, pero también para formar vínculos en el ámbito académico y con maestros de la danza, la música y el canto africanos.

Para Jorge Pointellin, Folikanuya busca crear sincretismos con la música africana y resaltar la Tercera Raíz, construir públicos que ahora están poco habituados a la percusión e ir más allá de la interpretación de la música y danza tradicional africana, para incorporar elementos más contemporáneos como la guitarra y el canto, propuesta que coincide con lo que ya se viene haciendo en otras partes de África, con la finalidad de obtener un sonido propio que los defina.

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