Trasfondo político de bloqueos y ‘acuerdos’ donde la mayoría siempre pierde

No vamos hoy a plantear aquí los costos económicos y sociales de los bloqueos que los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) realizan en Michoacán, que han paralizado incluso la circulación de mercancías vía ferrocarril; de eso ya se habló mucho en estos días y las cifras del daño se difundieron profusamente.

De interés colectivo sería, sin embargo, conocer las intencionalidades políticas de los dirigentes magisteriales, además -y por supuesto- del gobernador Silvano Aureoles en su propósito de trasladar toda la responsabilidad del sistema educativo local al Gobierno Federal.

De igual trascendencia sería conocer los términos en que se negocia la salida del Gobierno de Michoacán del Acuerdo Nacional para la Educación Básica. Se sabe de las reuniones que ha sostenido el mandatario estatal con el titular de la SEP, Esteban Moctezuma, y el responsable de la Unidad de Administración y Finanzas de esa dependencia, Héctor Garza.

Pero fuera de los 300 millones que en días pasados se anunciaron para solventar el pago al magisterio y que se ‘atoraron’ por la indefinición entre que si eran adelanto de participaciones de la Federación al estado o recursos extraordinarios, desconocemos realmente en qué punto se encuentra la solicitud que desde los primeros días de diciembre del año pasado presentó Silvano Aureoles para que sea el Gobierno de la República el responsable absoluto del Sistema Educativo en el estado.

Ahí está el fondo del asunto y la solución (si la hay en tiempos próximos) al problema que ciertamente afecta a la mayoría de michoacanas y michoacanos. El impacto de las movilizaciones del magisterio, es un indicativo de que el fondo es político, no de dinero. Y mientras no se resuelva lo primero, lo segundo siempre será un ‘buen pretexto’ para salir a las calles, realizar plantones y bloquear carreteras y vías del ferrocarril.

Indudablemente, con el cambio de gobierno federal, la Coordinadora agarró un segundo aire y difícilmente sus dirigentes estarán dispuestos a quedar fuera del nuevo acuerdo -sea cual sea que se logre- y a perder los espacios de poder que durante años han tenido en el sistema educativo de Michoacán.

Luego, entonces lo que habrá que demandar es información sobre el curso de las negociaciones de marras, el punto en que se encuentran y qué, dentro de lo posible, puede hacerse realidad; a la dirigencia sindical, la exigencia sería un compromiso con los ciudadanos, en general, y los estudiantes, en particular, para dejar de manipular la situación y llevar el estado de cosas a un escenario de fuerza y confrontación.

Al Gobierno Federal, incluso, poco le conviene que la CNTE estire demasiado la liga y se toquen extremos que terminen por salirse del control.

¡Ah! Porque nadie habla de poner fin a los bloqueos y a la falta de clases. ¿Entonces? ¿En qué quedamos? Así no se puede, con ese tipo de ‘acuerdos’ tan disparejos, no. La mayoría siempre es la que pierde.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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