La mafia del huachicol y las falsas noticias

Hay cosas y situaciones de las que ningún gobierno puede hacerse responsable. Tampoco puede culpársele. Una de ellas es la insistencia, maldita insistencia, de ‘crear’, creer y difundir noticias falsas. El libertinaje de las redes sociales lo permite todo.

A la dura realidad que enfrentamos los mexicanos y mexicanas por el millonario saqueo a la industria petrolera, la corrupción, el desabasto de combustible en las estaciones de servicio y la inflación que se disparará en enero, tenemos que sumar la desgracia de una especie de competencia de mentiras y perversidades en redes sociales que, en tiempos de crisis, se vuelven una pandemia. Lo peor es cuando sus promotores le ponen aires de intencionalidad política y se despachan con pretensiones intelectualoides.

Y así estamos. No entendemos que no entendemos y, en general, le estamos dedicando demasiada atención a las falsas noticias.

Por eso, decíamos ayer, resulta urgente la reacción del gobierno de Andrés Manuel López Obrador para recuperar el terreno perdido, en lo que a comunicación se refiere, en esta crisis provocada por el huachicol.

La gasolina robada, la enorme corrupción y el multimillonario saqueo en Pemex durante años es el tema, debe ser el tema. Y tiene que ser del dominio de las mayorías, con datos duros, ciertos, confiables.

Ni modo que no sepa el presidente que las falsas noticias, la especulación y la siembra de situaciones de pánico son tierra fértil también para el caos y la tensión social, armas de la mafia del huachicol.

Y que se atienda por lo pronto ese tema, preocupante y de altos riesgos. Ya después, en un ambiente de menor crispación, que le siga con aquello de la lucha entre liberales y conservadores y las lecciones a la prensa fifí.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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