Foto: El Universal

Profundidades y lodazales de la crisis del huachicol

A ver: informó el presidente Andrés Manuel López Obrador que el robo de combustibles a Pemex representaba pérdidas para la paraestatal de alrededor de 60 mil millones de pesos, nomás en 2018; los informes de la Secretaría de Energía precisan que sólo entre el 25 y 30 por ciento de las gasolinas que se consumen en México son producidas por la petrolera y el resto son importadas, y ahora se sabe, con datos oficiales, que los niveles de almacenamiento a escala nacional no alcanzan sino para cubrir apenas dos días la demanda de consumo en el país.

En medio del desabasto que tiene a miles de ciudadanos en el país en vela -literalmente- para conseguir unos litros de gasolina, nos informan también que en el sexenio pasado las tomas clandestinas (el huachicoleo) crecieron 84 por ciento, al pasar de 3 mil 278 a 12 mil 581 tomas ilegales detectadas en el territorio nacional.

A ver: sólo con esa información, se puede afirmar que los ductos de Pemex estaban bajo control de los huachicoleros, que éstos disponían de la información más reservada y estratégica de la petrolera, que el robo de hidrocarburos en un juego al que todos jugaban (y todos ganaban), y que la empresa representa cualquier cosa, menos soberanía en producción energética.

Así las cosas, puede ser que las estaciones de servicio en el país vuelvan a tener gasolinas hacia el fin de semana (es en cálculo oficial más optimista) y que se ponga fin al fastidio y malestar de los ciudadanos, pero el caso es que la crisis provocada por el huachicol, continuará. Esa crisis no tendrá fin a corto plazo y será tema, no del año, sino sexenal.

Sí, ya no es solo esperar que la distribución se normalice; lo trascendente será ver si de verdad el gobierno de López Obrador va al fondo de la profunda corrupción que apesta en la paraestatal y esperar que, gradualmente, la producción (de por sí baja) y distribución se ponga a salvo.

Se destapó la cloaca o se abrió la caja de Pandora, como se quiera, pero ya estamos en esas. Y otra vez la pregunta: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Andrés Manuel López Obrador en el caso de la crisis del huachicol? ¿Perdón y olvido para quienes hicieron de Pemex casi chatarra?

Ahí está el fondo del asunto. Ahí está solución. O cómo funciona aquello de al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie…

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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