Foto: ACG

Desabasto de gasolinas y de información, una peligrosa combinación

Estrés, desesperación, tensión y manifestaciones de violencia. Así reaccionan ya los ciudadanos de Morelia en el fastidio de las largas filas que tienen que hacer para adquirir algunos litros de gasolina; horas perdidas en alguna de las estaciones de servicio que se han vuelto centro de atención nacional, luego de que el Gobierno de la República iniciara su cruzada contra el huachicoleo, incluyendo el cierre de ductos y el control -ya no sólo vigilancia- de las instalaciones de Pemex por parte del Ejército Mexicano.

El acucioso reporte diario que realizan para este portal noticioso César Alberto Guzmán y Cuauhtémoc Castañeda -de nuestro equipo de producción audiovisual-, da cuenta precisa de que a 10 días de haberse iniciado las acciones contra el huachicol y la corrupción en la petrolera, la falta de gasolinas provoca ya signos de crisis que, si no son atendidos, pueden generar situaciones de violencia y enfrentamientos que nadie quiere.

Porque, además, no hay que olvidar que las acciones ordenadas por el presidente Andrés Manuel López Obrador pegarán (no sabemos todavía en qué magnitud) en los intereses de grupos que comercializaban los combustibles robados y que hicieron del huachicol uno de los negocios más lucrativos tanto para funcionarios corruptos como para la delincuencia organizada.

Sin embargo, la información sobre la situación en la paraestatal se encuentra en los mismos niveles de desabasto que las gasolinas; sólo a cuentagotas nos enteramos de que gradualmente el Ejército toma el control absoluto de las refinerías de Pemex, al tanto incluso de los movimientos, entradas y salidas de su personal, sindicalizado y de confianza.

Se sabe también que los ductos en el centro-occidente seguirán cerrados debido a los severos daños que les han causado las tomas clandestinas y que en los próximos días el abastecimiento de gasolinas en las entidades más afectadas (como Michoacán, Jalisco y Guanajuato) continuará a través de pipas que, por cierto, realizan sus recorridos también custodiadas por soldados.

Hasta ahí. La información ha sido poco clara, sin embargo, para explicar a los ciudadanos (no sólo al llamado ‘círculo rojo’) los alcances que se buscan con la cruzada contra el huachicol y las acciones emprendidas contra la corrupción oficial que permitió y se sirvió del saqueo en Pemex; tampoco han sido explícitos en el Gobierno Federal para informar a los mexicanos y mexicanas los tiempos previstos para regularizar el abasto de combustibles.

Esa falta de información abona en el de por sí campo fértil para el enojo, la tensión y la violencia.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

Noticias relacionadas

Capula y la utopía fugaz de la cultura

martes 15 de enero de 2019