Cruzada contra el huachicol: ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar AMLO?

El control de la producción de Pemex que ordenó el gobierno de la República, con el cierre de ductos y la distribución de gasolinas en el país con pipas que custodian soldados del Ejército ha provocado el desabasto de combustible en varios estados del país y la situación amenaza con agravarse, en tanto la nueva administración federal no se mueva de su decisión de atacar la corrupción que desde las entrañas de la paraestatal alentó y vivió del llamado huachicoleo.

La pregunta ahora es: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar el presidente Andrés Manuel López Obrador con su cruzada contra el robo de gasolinas que, según sus cifras, representa pérdidas por más de 60 mil millones de pesos anuales?

Mientras se multiplicaban las escenas y crónicas del desabasto de gasolinas en el país, López Obrador advirtió en Tijuana que no cederá frente a quienes “quieren jugar a las vencidas” y los intereses creados en torno al robo de combustibles y la corrupción en Pemex.

De gira por la ciudad fronteriza, volvió a decir que el mal mayor está dentro de la empresa; es decir, los peores huachicoleros operaban con sueldo y credencial de identificación del gobierno. ¿Algo más? No sabemos sino de la detención de tres funcionarios de la petrolera y que hasta finales del año pasado, el robo de gasolinas alcanzaba la escandalosa cantidad en masa de mil cien pipas diariamente.

Y poco a poco trascienden las omisiones, amenazas, chantajes, complicidades y presiones que se registraron en los gobiernos de Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, 18 años en los que creció el robo a Pemex a niveles alarmantes.

¿Qué dicen los que fueron responsables de la conducción de la paraestatal durante esos años? ¿Qué dice el sindicato? Hasta ahora organización que dirige Carlos Romero Deschamps no ha dicho una palabra sobre los dichos e insinuaciones del presidente, en tanto que varios reportes periodísticos lo ubican fuera del país, “en vacaciones que iniciaron por fin de año”. ¿Será?

En cuanto a quienes alentaron la corrupción y vivieron del huachicoleo, es de esperarse que el presidente López Obrador no salga ahora con su conocida idea del “perdón y olvido”. Dejar pasar el gran robo a la petrolera, sería tanto como alentar la impunidad, una carga muy pesada para quién ganó una elección ondeando precisamente la bandera contra la corrupción.

Así pues, hoy menos que nunca, no puede fallar la comunicación de la Presidencia de la República. El saqueo a la paraestatal lo obliga a la total transparencia y ejecución de acciones que no dejen dudas a las y los mexicanos.

Porque el desabasto en los centros de servicio es real y las necesidades cotidianas de familias, comercios y empresas no se satisfacen con discursos y boletines de prensa que no corresponden a la realidad.

Aquí se queda… ¡aquí entre nos!

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